La retícula es una promesa
Cuando alguien nos pide «romper la retícula» para que una página sea más interesante, preguntamos qué promesa quiere incumplir. Porque eso es una retícula: la parte del diseño que el lector aprende sin darse cuenta, y que le permite dejar de mirar la estructura para mirar el contenido.
Romperla, sí; pero desde dentro
Una buena excepción se nota porque el resto es regular. Una página con diez excepciones no tiene ninguna. Por eso diseñamos primero el ritmo aburrido, el que cumple, y solo después decidimos dónde y por qué merece la pena que una imagen se salga del carril.
El lector no ve la retícula. Ve que la página le trata con respeto.
— Sors
Esto vale igual para una web, un catálogo o una presentación. Cambia la unidad de medida, no la idea: cada cosa en el sitio donde la buscarán la próxima vez.