Un taller de marca en un día
Pedimos un día entero, sin portátiles y con quien firma. Parece mucho. Es lo que cuesta descubrir que el director comercial y la fundadora explican la empresa de dos maneras incompatibles, y que nadie lo sabía porque nunca lo habían dicho en la misma sala.
Qué sale de la sala
Una posición escrita en una frase que todos aceptan. Tres cosas que la marca no va a hacer nunca. Una lista corta de a quién no le vendemos. Y, casi siempre, una decisión de negocio que estaba pendiente desde hacía meses y que el taller obliga a tomar.
El taller no diseña nada. Decide todo lo que después permite diseñar sin discutir.
— Sors
Con eso encima de la mesa, el diseño va rápido y las revisiones son cortas, porque cada propuesta se mide contra algo que el cliente escribió con su propia mano. Es el día que más cobramos y el que más nos agradecen.