El color no se elige, se hereda
Antes de abrir un solo panel de color hacemos una pared con la competencia. Veinte marcas, sus webs, sus envases, sus perfiles. Y casi siempre pasa lo mismo: dos o tres colores se repiten hasta el aburrimiento, y hay un hueco enorme que nadie ocupa porque «no es de este sector».
El hueco es la oportunidad
Ese hueco no es un capricho estético. Es la diferencia entre ser reconocido a diez metros en una estantería o en un feed y ser uno más. El color heredado del sector da confianza rápida, pero la paga en memoria: nadie recuerda al tercero que se viste igual.
El color que te da confianza en la primera visita es el mismo que te hace olvidable en la segunda.
— Sors
Por eso el sistema de color de una marca tiene siempre dos capas: la que la sitúa en su sector, para no parecer un intruso, y la que la separa de él. Y el trabajo consiste en dosificar cuánto de cada una hay en cada pieza.